Los libros, soporte volátil e inflamable de información útil o inútil, que distraen a mucha gente y hacen ganar mucho dinero a otra. Pasatiempo culto dentro de la incultura de la realidad, come tiempo del pensamiento y martillo del cerebro.
Los domingos, desde hace ya muchos años, se monta el mercado del libro de Sant Antoni. Un mercadillo sobre todo de libros de segunda mano, que ha mutado a venta de objetos múltiples de coleccionista barato y antiguallas manga. Aún así, un sitio bonito para pasar una mañana tranquila viendo el intercambio de cromos de los padrazos motivados a conseguirle al niño la colección entera, antes que nadie, mostrando las habilidades negociantes y de buen padre a sus churrumbeles. Pasear entre tanta antigualla y no solo de libros, también de personas, te hace sentir ese pasado sucio del que venimos y que a la gente le encanta proclamar que tiempos pasados siempre fueron mejores. Recalcar que el mercadillo tiene varios personajes interesantes, que si quieren hablar contigo puedes sacar buena información y anécdotas del pasado. Con una vuelta al mercado a paso lento ya habrás pasado la mañana del domingo y habrás hecho hueco para un buen vermut.
Es muy fácil alabar tiempos pasados con el conocimiento de los mismos, más difícil, darse cuenta y apreciar de lo bien que vives en la ignorancia del presente y de sabios saber qué nos deparará el futuro y encarrilarlo bien para morir tranquilo. Dar un paseo por el mercat de Sant Antoni te dará una buena perspectiva de todo, si lo sabes apreciar.






