Barcelona tiene una lacra, que arrastra desde hace décadas, la corrupción institucional dentro del funcionariado. Una vez más, demuestra cómo beneficia a los de arriba en perjuicio de los de abajo.
El flea market, es un mercadillo popular de segunda mano mensual, que permite a la gente vender o intercambiar las cosas que no necesita, a un precio bajo y asequible. Es una actividad, que se permite en todas las ciudades del mundo, que presta un servicio a la vez que ofrece una alternativa de ocio a la ciudad. Después de trece años haciéndolo, creo que la justificación que se está utilizando para cerrarlo no es de suficiente peso. El ayuntamiento esgrime que hay vendedores ilegales y que ocasionan problemas a los vecinos. Por esta misma razón, podríamos decir que el FC Barcelona, en su traslado al estadio olímpico, ocasiona molestias, trastornos en la circulación y graves problemas de masificación de gente en toda la zona de poble sec, que en este caso, el ayuntamiento no tiene ningún inconveniente en gestionar todos estos problemas, con el uso de la guardia urbana de barcelona, pagada con los impuestos públicos.
Definitivamente vemos otra vez en Barcelona, la discriminación social que se recibe por parte del ayuntamiento, donde perjudica siempre a los más débiles y beneficia a los de arriba, esto no cambia.


