La música, como todos los conceptos que inventa el ser humano, se ha ninguneado, transformado, masificado y empeorado con el unico interés de no ser útil a las personas y si lo es solo en concepto de distracción, que es lo que quieren las élites para el pueblo llano.
Dentro de los géneros musicales, la música clásica es de los pocos que aún mantienen esa esencia y clase, donde se puede disfrutar de un abanico de sonidos e instrumentos, que no solo distraen, si no que te transportan a una verdadera montaña rusa de sonidos y sensaciones. El pasado jueves pude disfrutar de la 8a sinfonía de Bruckner, interpretada por los alumnos de la Esmuc ( Escuela Superior de Música de Cataluña ) y dirigida por Jordi Mora, totalmente gratuita. A veces pensamos que disfrutar de la música clásica y todos sus componentes tiene que ser caro, y debería, puesto que todo el despliegue humano e instrumental que ofrece es grandioso y con más trabajo que los conciertos de los festivales. Si estás atento, el auditorio ofrece estos pequeños placeres, a veces es gratis y otras a precios muy asequibles, así pues música clásica altamente recomendada y al alcance de todos.
Hace tiempo hice un documental hablando de arte, donde exponía las virtudes y beneficios para los niños introducir más arte en las escuelas. Unos niños que ahora están absorbidos por las pantallas, sin realmente ilusión por nada más que comprar. Si observas la cara de estos chicos de la orquesta, podrás ver gente sana y alegre con una educación, disciplina y motivación que solo da el arte. Art Can Save the Planet.



