El turismo se ha convertido en una actividad socio económica de distracción de masas, donde todo vale para atraer el dinero de unos turistas ilusos, sin conocimiento ni criterio propio, que solo buscan el pin de la ciudad, para poder compararse con sus colegas de trabajo.
En un mundo donde ya no hay valores, donde el dinero es lo importante, donde conseguirlo lo más rápido y la máxima cantidad es la meta, el turismo ha sido una herramienta perfecta para distraer a la masa y sacarles el dinero. Actividad que la gente ejerce ya sin ganas, dando vueltas por ciudades de cartón con historias inventadas, donde no hay gente autóctona y las tiendas son todas de souvenirs, que nada tiene que ver con la ciudad, iguales en todas ellas que solo cambia el nombre. Masas de gente cansándose de andar, sin saber por qué, gastándose el dinero que deberían ahorrar para la jubilación, comiendo mal en restaurantes creados para turistas, que no van a volver. Hacer fotos de cosas ya fotografiadas millones de veces, que no van a mirar nunca más, comprar en tiendas multinacionales que tienen en su propia ciudad, conocer otros compatriotas que también están de turismo y perder sus vacaciones sin descansar. A eso se han reducido las vacaciones, a perder el tiempo en sitios de mierda.
Creo que deberíamos meditar muy bien antes de hacer un viaje, si queremos hacerlo para aprender algo de la cultura, si queda algo, para compartir o aportar algo al sitio donde vamos, o simplemente vamos a tener el imán de la nevera y poder decir que hemos estado, aunque sea un viaje de mierda del que vuelves más cansados de lo que has ido y con menos dinero.





